La idea de conseguir la casa para los ancianos surgió en el año de 1998 (nos dice el Padre Palacio) mirando hacia fuera de mí ví tantos indigentes en las calles de Tulúa y pensé: ¿Porqué no organizo una casa para recoger a tanto anciano e indigente? Tenia solo $ 15,000.000 (Quince Millones) para comprar la casa.
Anduve por muchos lugares, buscando…pero era imposible; pues una casa grande costaba mucho más le pedí luces al Buen Dios para lograr mi propósito, le conté al Sr. Obispo, pero mi idea no era de mucha aceptación; por que se miran más dificultades para estas obras, que el bien que se pueden hacer con ellas.
Una noche soñé que yo estaba caminando por una calle solitaria de Tulúa, cuando en despoblado cerca de un puente ví a un anciano acostado en el pavimento, yo me acerque y le pregunte ¿porqué se encontraba en tal situación?
“El levantando los ojos, me miró fijamente y me dijo que nadie le había tendido la mano, pues los hombres de hoy se interesan muy poco por la basura”
“Yo le respondí: tengo grandes deseos de organizar una casa para ustedes, pero cuento con poco dinero y no hallo un lugar adecuado”;
Inmediatamente me dijo:
“Yo lo conozco a usted y sé sus intenciones, pues mire detrás de su parroquia se encuentra una casa con un portón – garaje de color verde.
Le van a pedir un dinero un dinero, pero más tarde se lo van a dejar en tanto y para negociar.
En el mismo sueño me dijo que le colocara este nombre “Albergue Del Buen Samaritano”.
Le pregunté. ¿Porqué no ancianato? Y me reprocho diciendo que “Albergue” era mejor por encerrar la totalidad del servicio (al pobre, al anciano y al indigente)
A la mañana siguiente me levanté y me dirigí al lugar del sueño y ¡cual fue mi sorpresa!
Encontré la casa que el anciano me había indicado en el sueño.
Puerta Verde, de una planta con plancha y Semi Abandonada; conversé con el encargado que me dijo el valor que estaba pidiendo y el nombre del dueño, lo llamé inmediatamente y concerté una cita conversamos y empezamos a negociar; esto duró más o menos dos días.
Al final el propietario decidió dejar la casa por el valor, que el anciano indigente del sueño me había dicho.
Al hacer el negocio le comunique a la comunidad mi deseo y la necesidad de poder contar con ellos para lograr mi propósito.
Debo anotar que a los dos meses y medio de fundado el albergue, encontré al anciano del sueño, al verlo me “escaramuce” al pensar en la coincidencia de encontrar al personaje del sueño, gestor de la obra. Lo traje para el albergue donde vivió más o menos un año, al cabo del cual falleció.
Le dimos cristina sepultura, fue enterrado como N.N debido a que no aparecía ningún familiar o conocido de él.
Para llevar a cabo con éxito una obra de estas era necesario contar con personajes que la dirigieran y sostuvieran.
Comencé a tocar puertas en comunidades religiosas y allí se me respondía que estaban dispuestos a encargarse de la Administración siempre y cuando yo consiguiera quien lavara, planchara, cocinara y bañara a los ancianos.
Exigían además una buena cantidad de dinero para poderles pagar sus servicios, suma de la cual no disponía.
Yo tenía en mi cabeza el deseo de fundar una comunidad de hermanos o hermanas para la dirección de la obra la condición para el ingreso de los candidatos seria que estuviesen dispuestos a realizar los menesteres que mencioné anteriormente.
Así que el 22 de enero de 1999 inicié la experiencia de La Comunidad de los Hermanos Del Buen Samaritano.
Gracias al Buen Dios a los inicios incomprendidos, después admirados, por fin seguidos por muchos.
Para el albergue de Tulúa se han adquirido 2 lotes de 400 mts cada uno y se construyeron 2 apartamentos para posibles pensionados y además la capilla del Albergue para la celebración de los santos oficios religiosos.
Otro proyecto es la consecución de otro lote aledaño a la obra actual, cuyo valor es de
$ 40.000.000 (Cuarenta Millones); el padre palacio ha asumido esta responsabilidad con toda su voluntad, decisión de servicio y un gran sentimiento de amor a todos aquellos que lo necesitan por consiguiente amor al prójimo y amor a Dios.